Divinidades y el Orden del Universo Maya
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Los Mayas fueron grandes científicos, matemáticos, arquitectos y filósofos. Su civilización se estructuró en la creencia de que la consciencia evoluciona a través de la reencarnación y en que existe un solo Dios al que llamaron K'uh, que no tiene forma porque es infinito. Lo veían como una Gran Mente en cuyo interior todo existe y sucede.

Al anteponerle a K'uh, Hun'ab se convierte en Hun'ab K'uh, donde "Hun" significa primero, uno y "Ab" significa Estado de Ser. El primero y único Dios, con una esencia de absoluta neutralidad que permite dar tiempo, lugar y libertad de manifestar su esencia a la infinita diversidad.

Desde su Mix'ik Balamil, desde su ombligo en un punto centro de su inmensidad absoluta surge un hermoso sonido, una vibración que le permite manifestar todo lo creado. Desde alli surgen cuatro fuerzas contrarias, la primera positiva, la segunda negativa, la tercera masculina activa, dinámica, expansiva y la cuarta femenina, pasiva, concentrante capaz de transformar la energía en materia. Su enfrentamiento genera un gran vortice que pone en movimiento a la energía, permitiendole alterar su frecuencia vibratoria para dar sustancia, forma y función a todo lo creado.

Lo creado se estructura en tres niveles: el más alto es el Ka'an: el Cielo,habitado por las 13 Divinidades, las Oxlahun Ti'K'uh. El intermedio es el Kaab': la Tierra, el plano físico del universo donde interactúa el hombre con otros hombres y con los reinos mineral, vegetal y animal para tener experiencias que le permitan evolucionar en consciencia y comprensión sobre el orden y el propósito del universo. El más bajo de todos es el Xi' Balba: el Infra-mundo, donde habitan los Señores de la Oscuridad, los que inducen al hombre al error, a la perdición, a repetir actuaciones equivocadas que los llevan a saturarse de sufrimiento para que toquen fondo y transformen su vida.

Las tres realidades están inter-conectadas por un eje central uniendo el cenit en el cielo con el nadir en el inframundo. Se trata del Arbol de la vida el Nah Te Ka'an, la primera ceiba preciosa que nace con sus raíces en el Mix'ik Balamil separando el cielo de la tierra y poniendo todo en movimiento.

El hombre se mueve por esas realidades adquiriendo distintos estados, logrando cada vez mas comprensión sobre el propósito del Padre: Hacer que sus hijos comprendan la naturaleza del Amor como neutralidad, flexibilidad respeto y tolerancia para permitir la eterna creación de diversidad, belleza y abundancia.