Espiritualidad en El Día verde

Después de tocar un doloroso fondo, el arquitecto barranquillero Fernando Malkún dio un giro total a su vida y se dedicó a estudiar las escuelas de sabiduría antiguas. Desde el principio, la magia estuvo presente en su nuevo camino.

Asegura que le han sucedido hechos paranormales, que no pueden explicarse sino como algo fuera de la realidad ordinaria. En este camino fue guiado por Gerardo Schmedling, creador de la escuela del amor.

Hoy, es un hombre completamente transformado que utiliza su experiencia en comunicaciones para transmitir sus conocimientos en una serie de programas de televisión como Las Siete Profecías Mayas, El Tiempo del no Tiempo, El Ojo de Horus y Conexión Atlante, que han sido transmitidos por el canal Infinito en televisión satelital y el canal Caracol .

Malkún dice que, según predicciones de los mayas, en el año 2012 variará la estructura del pensamiento de la humanidad, pues se aproxima un cambio en el planeta que transformará las reglas del tiempo como lo conocemos. Por lo tanto, es necesario sincronizarse con este nuevo orden y así lograr la evolución de la conciencia.

Los mayas, al igual que los egipcios, han dejado valiosa información y calendarios perfectamente sincronizados con el universo. Ambos calendarios terminan en el año 2012, porque como cambian las estructuras, cambian las reglas del juego.

Estos almanaques se forman por ciclos de veintiséis mil años, que es la orbita de la galaxia alrededor del sol central, Alción. Esta órbita se divide en cinco ciclos de 5200 años y cada ciclo marca un cambio en el pensamiento de la humanidad. En cada ciclo hay nodos, que son puntos neutrales donde todo se re-ordena y vuelve a comenzar la vida.

Por lo general, las culturas más avanzadas han existido inmediatamente después de pasar el nodo. Como es el caso de Egipto, que nace después del hundimiento de Atlántida.

En la medida que evoluciona la conciencia, ya sea del planeta o del individuo, también se eleva su frecuencia vibratoria.

Actualmente, el planeta Tierra esta pasando de una frecuencia de 8hz a 13hz, impulsado por enormes corrientes de energía que llegan al planeta.

Todo esto, a través de movimientos telúricos, vientos solares y el rayo sincronizador del centro de la galaxia - que tiene una frecuencia altísima - u otras fuentes de radiación ajenas a la percepción humana.

De esta manera, nuestro sistema solar se acerca al amanecer galáctico.

El arquitecto compara el planeta con un colegio, donde hay seres en primero elemental, en segundo, otros en bachillerato y así sucesivamente.

Según explica esta corriente metafísica, no todos los seres están en el mismo nivel: hay almas recién emanadas de Dios y otras más antiguas con más sabiduría. En la interacción de unas con otras es donde está el aprendizaje.
Aunque algunas cosas nos producen sufrimiento, en el plan divino todo es perfecto. Todo lo que sucede es exactamente lo que necesita la conciencia para avanzar en la escala evolutiva y reconocer la unidad.

Como todo es energía y la energía se mide en frecuencia, se debe trabajar para alinearse con la nueva vibración de nuestro sistema estelar y dar el salto cuántico a la nueva dimensión. Es decir, se termina el año escolar: no todos aprueban.

“El objetivo es transformar un animal instintivo en un maestro ascendido a través de la experiencia, sólo a través del error contactamos la información del universo” afirma Malkún.

El planeta, las estrellas y todo el cosmos es conciencia en constante transformación. La evolución de la conciencia se dará cuando la humanidad se libere de sus miedos, culpas y resentimientos. Estos pasan a ser de una vibración mas baja que el planeta, así que aquellos que todavía estén vibrando en esas frecuencias, deben ir a un lugar correspondiente a su vibración, quizás, otro planeta que resuene con esas emociones.

“El objetivo del hombre es ser feliz. Para esto necesita grandes cantidades de energía vital y para aumentarla, debe actuar de acuerdo con las leyes universales. Aprendemos a través del sufrimiento y para trascenderlo debemos examinar nuestra conducta. Lo más importante es focalizarnos el interior”, dice Malkún. Para lograrlo, se deben practicar las cinco herramientas de sabiduría: asumir, aceptar, actuar, valorar y agradecer. Además, reconocer la meditación como una técnica indispensable en el proceso.

Los grandes científicos han aportado, en su momento, importantes teorías en las que se apoya toda la estructura del pensamiento de la humanidad

Según Newton, cada parte del todo es una máquina perfecta, separada y autosuficiente. El materialismo científico de Darwin especifica, por su parte, que la vida es el resultado del azar. Según esto, el hombre es una máquina que sobrevivió y lo que evoluciona es la materia, no la conciencia.

Albert Einstein nos lleva un paso mas allá, dice que todo es relativo. Por su parte, David Bhom, creador de la física cuántica dice que todo esta interrelacionado, es decir, somos parte de un todo que interactúa. Al conocer las leyes universales, el hombre puede darle dirección a su vida. Son siete las leyes que propone Hermes Trismegistro: La ley de la naturaleza, de la armonía, de correspondencia, de evolución, la ley de la polaridad, de la manifestación y la ley del amor. Al vivir plenamente cada una, la conciencia automáticamente se sincroniza con el cosmos.

En la época de su florecimiento, tanto egipcios como mayas, fueron felices. Permanecieron en paz con sus fronteras, valoraron a la mujer, la libertad y el respeto. Sus pirámides eran sitios de poder que les permitían elevarse y descifrar los misterios del cosmos.

Ambos pueblos tenían una concepción muy clara sobre la evolución de la conciencia y dejaron constancia de su adoración por el viaje del alma al mas allá.

Se cree que los Mayas elevaron su vibración y pasaron a otro plano. esto pudo ocurrir durante una de sus ceremonias de celebración para convertirse por siempre en uno de los mayores enigmas del mundo.

Aquellos sabios llamado mayas

Según la cosmología de la civilización maya, que habitó México, Bélice, Guatemala, Honduras y El Salvador, hay un calendario sincronizado con el universo. Ellos hablan de 364 dias, es decir, sobra un dìa de acuerdo con el nuestro (365) ese día lo usan para la creatividad. El tiempo del no tiempo’, no lo cuentan. Lo usan para conectarse con la madre tierra. En principio, el fin de año Maya es hoy jueves y viernes (no tiempo).

La tesis maya explica que el hombre perdió el ritmo con el mundo porque el calendario maya está sincronizado con los ritmos de la luna, ciclo menstrual del satélite terráqueo. Esa conexión de la naturaleza desapareció con el calendario gregoriano que se impuso en el planeta.

Publicado en El Heraldo
Escrito por Silvia Pumarejo

 

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